Cuando te quedas sin palabras, por un momento, sientes como si el corazón te deja de latir para volver a hacerlo multiplicando su velocidad.
Ésa es la sensación que me produjo ayer la Mezquita Sheikh Zayed de Abu Dhabi.
No es necesario profesar su misma religión para sentir la inmensidad, la pulcritud y el aroma a sagrado que baña a este lugar. Un lugar increíble y por supuesto: IMperdible.
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