No tenía la más mínima idea de que esta ciudad me atraparía; ni de que conocería a gente que me haría cuestionarme tanto; ni de que viviría situaciones tan diferentes que terminarían por cambiar mi esquema mental. No tenía idea de que me gustara tanto el sol y la luz, ni tampoco de que pudiese no echar de menos la lluvia. No sabía que me gustase tanto sentarme a fumar shisha mientras escucho, veo y siento las diferencias culturales a mi alrededor, pero tampoco tenía ni idea de que tan sólo contemplar la idea de irme fuera a doler así. Y supongo que duele porque he vivido. He vivido y vivo con 7 sentidos cada momento de esta experiencia.
No sabía lo que me esperaba, está claro, pero es que no podía ni imaginarlo. Momentos buenos, malos, regulares, muy buenos, muy malos, increíbles y pésimos. Y también sorpresas, porque a mí me gustan las sorpresas. Me gustan si son buenas y si son malas...también...porque...enseñan tanto que al final les coges cariño.
Dubai está siendo una de esas experiencias de las que cuando vuelves y te preguntan:
- ¿Qué tal por allí?
Tú sólo puedes responder:
- IN-CREÍBLE.

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